| Putiferio |
El Masturbado Magno,
de Ferreira De León.
Soma (Lisandro Ariel) – Magazine Pop Zoo (http://popzoo.wordpress.com/)
En tiempos donde la literatura de ficción está creada para vanagloria del hastío en el siglo vigesimoprimero, Ferreira De León ha puesto en marcha una modesta revolución anónima en el ámbito narrativo. La pluma de este escritor siempre ha tenido en mente sobrepasar al lenguaje con el lenguaje. El Masturbado Magno no es la excepción. Un libro poco ordinario que se resiste a ser clasificado dentro de la literatura satírica. A simple vista parece colocarse en el tenor de Bouvard y Pecuchet, y pasa a ser un dietario de supervivencia del intelectual de clase media, en la cultura pop del mundillo iberoamericano. Musil, Cortázar y demás, en sus obras de almacenamiento enciclopédico, han visto necesario explayarse en más de quinientas páginas, para hacer coincidir la idea de que una enciclopedia necesariamente es un texto extenso. Por el contrario, Ferrerira sugiere un universo entero de símbolos nebulares que no son expuestos a mansalva, ni como referencia literaria. La enumeración encubierta, recurso llevado al extremo por Borges y la literatura de la abundancia estéril, nunca ha sido utilizada por Ferreria con el cobarde sustantivismo de un Carpentier, quien sufría una grave aversión patológica contra el inocente adjetivo.
Heredero de Onetti, Moravia y toda la intelectualidad parisina, Ferreria nos lleva por el camino de uno de sus mejores personajes. El Masturbado Magno es el intelectual de pacotilla, repleto de datos inarticulados que no tienen la menor utilidad práctica en el mundo moderno: repleto de electrodomésticos y damiselas consagradas a la experimentación con softdrugs y libros de superación personal. Sus motivos son de mera supervivencia, y presagian el destino de aquellos que han tomado el camino literario de Rimbaud. No podemos descartar el hecho de que el mayor mérito de Ferreira en esta obra es la creación de personajes que se resisten a ser memorables; la falsa psicología de personajes de manual de estilo anglosajón, ha hecho mucho daño a la creación de la mal llamada literatura americana que, al igual que literatura iberoamericana, sigue su curso enfrascada en la vacuidad, disfrazada de minimalismo y la construcción de obras como hamburguesas con patatas.
Por esto, y otras cosas que he olvidado, el Masturbado Magno es una lectura que recomiendo ampliamente; aunque la verdad es que yo ya no me fío de mi propio gusto.
| Putiferio |
1
Una ley sin formular dice que, si uno da el habla a sus personajes para que demuestren por sí mismos el tamaño de su estupidez, su ignorancia sin límite y su oscurantismo, acabarán atribuyéndoles lecturas y, no pocas veces, les darán la razón.
| Cultura Sumergida |
EL ALTAR DE CAMPO
Jaroslav Hašek
El famoso altar portátil provenía del taller de la fábrica judía Mofitz Mahler de Viena, que producía toda clase de objetos para la misa y artículos de devoción, como rosarios e íconos. Y estaba compuesto de tres partes, ricamente empapadas de un falso dorado, como toda pompa eclesiástica.
| Cultura Sumergida |
Bohumil Hrabal (1914-1997): Helga, nos ha hecho llegar la traducción de uno de los manuscritos samizdat del gran novelista checo; fue el padre de Helga, también moravo, quien conservó el manuscrito original y los avances de un par de copias mecanografiadas.
| Cultura Emergente |
http://popzoo.wordpress.com/SOMA
por una perra chilanga que se hace llamar Soma.
Soma (Carbajal) es la puta fresca del Cabaret. Nació en Ciudad de México en 1984 y a partir de entonces no se le conoce ningún otro aporte a la hipotermia progresiva del universo... Carece de nombre cristiano. Va cotidianamente a la Escuela, donde se ha dado a conocer como Mascamangas, el paleto de Corfú, acuñado por uno de sus múltiples maestros: Albert Cohen. En la cantina se hace llamar Farabeuf, sólo para fingir que conoce a Elizondo.| Cultura Sumergida - Nomen Nescio |
Western
Andrés Sánchez Redondo (Barcelona, 1969) es un caso peculiar en la literatura de este arranque de siglo. ¡Siglo consabido el XXI! En sus textos aparecen continuamente llamadas a la perfección, y rara vez no amenaza con conseguirla. Si bien sabemos que la perfección es más ligera de cascos que la cabeza de un soldado impactado en el entrecejo, magreársela de verdad, pasársela rápido y frío por las armas no es un negocio sencillo. ¡Pide perras!
Pero quizás, el elemento más llamativo de su prosa es el desaliento... es un escritor que todavía se niega a reconocer la demasía de su escritura como para poder, entonces, sacarla de dimensión... quizá el rasgo central de su escritura es hoy por hoy, que esta resignación de vaivén (¡imagino que hay un momento después de la factura de un cuento en que el escritor se felicita!, aunque con semejante tipejo nunca se sabe), decía, esta resignación pasa al texto... dándole el tono característico de ser algo que se muestra a contragana, disminuido, del todo inconsciente de su valor.
Para mejorar el asunto, aparece en escena el retaceo del elogio, el catalanismo panegírico, del buen lector medio... ¡ese gran cíclope tuerto que se ayuda de un monóculo para no ver!
por Daniel A. Franco
Primera colaboración del escritor greengo-mexicano, Daniel A. Franco (Ciudad de Mexico, 1969), para las páginas del Cabaret. Si empezamos por admitir que el perfil biográfico que vamos a presentarles es del todo imaginario (por acudir a la autoridad citaríamos las "Vidas Imaginarias" de Marcel Schwob), se hará evidente que esta característica fabulosa nos permite, además de desconocer a nuestros colaboradores, también fingir que nos movemos en el más profundo respeto a la confidencialidad, ¡obligado para un Lupanar de ley! Poco sabemos de este escritor con voz de cloaca y pulso aéreo. Pero inmediatamente intuimos que su uso de la oralidad (su abuso del coloquialismo, de las configuraciones más fugaces y prohibidas del lenguaje), se diferencia de la larguísima producción de tedio de las literaturas más recientes. Entre esos productores industriales de aburrimiento estético coloreado con lenguaje de barrios que no pisan ni entienden, Franco se muestra como un infractor. Si los primeros usan el lenguaje envilecido como fórmula de enmascaramiento de su penuria verbal, el segundo nos lo sirve como ilusión de un lenguaje flamante y vivo. (Con esto quizás ¡hasta queremos decir algo!...) La revitalización del lenguaje literario a través de la incorporación del habla cotidiana, slogans y marcas registradas, ha servido a menudo de antifaz a la literatura nacida de la semi instrucción y el narcisismo vital. La realidad no se encarna en sus textos; pero tampoco sus textos suscitan ninguna realidad. La doble hipótesis de la autonomía de la obra de arte respecto a la realidad y la contraria, la de su absoluta dependencia, queda cancelada de golpe. El lenguaje no hace más que enunciarse a sí mismo, encadenando repeticiones, aproximándose con demasiada velocidad a un simple catálogo de vocabulario, al dictado de un diccionario intonso. El uso que Franco hace del lenguaje inmediato y familiar, al contrario, sigue enunciando a quien lo profiere... o mejor dicho, queda colgado de la máscara que lo masculla y perpetra. Acude a la caricatura y al grotesco, pero respetando las proporciones áureas del esperpento, su perspectiva corrediza; nos devuelve los reflejos desde una bola de alumino, acelerando los rasgos en el convexo hasta convertirlos en una mueca cercana a la tara, pero llenando a los personajes de humanidad. Como sea, los ponemos ante un texto emblemático (creo yo) de la capacidad creativa del autor... desde el diálogo endiablado y rápido como bajada de calzón de puta, hasta el monólogo interior, la corriente de conciencia, una corriente sincronizada con los tiempos: llena de desperdicios fecales, ratas de caño y diez veces más papel higiénico per cápita del necesario para una cabal limpiada de trasero cada uno. P.D. Quizás la fase más sobresaliente del autor sea la de alguno de sus "Microx" (término que acuñó él mismo, y que son, en cuanto células de relato y estilo, la unidad elemental de Alameda Central): "Uno al estilo Condorito".
Louis-Ferdinad Céline.
"Los hombres son místicos de la muerte, por lo que es necesario desconfiar” TRADUCCIÓN COMPLETA DEL HOMENAJE A ZOLA
Libro de Burdel, Ferreira, 2003.La edición definitiva de un texto cualquiera implica, en buena medida, su sepultura creativa. Ninguna saga puede más que coquetear con la eternidad, a sabiendas de que jamás será correspondida. La Burdelsaga nació en el 2003, y según su autor, sin ninguna vocación de perpetuidad. Fue por eso que un día inexacto, hace no demasiado tiempo, decidió sepultarla en el hoy desaparecido Foro Aristas, inventándole sobre la marcha una silueta cadavérica final.
A causa de la mala recepción del texto, hemos cambiado la disposición original de los relatos. El desorden es tan profundo que el relato que inicia la Saga (Lupanar), se corresponde con el final, en la disposición que había planificado el autor originalmente.
misauxfers
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"He cultivado la histeria con regocijo y terror. Ahora, siempre tengo vértigo, y hoy 23 de Enero de 1862, he sufrido un aviso singular, he sentido pasar sobre mí el viento del ala de la imbecilidad."



